Apoyado en el boom petrolero, Pérez buscó erigirse en un lider del tercer mundo: otorgó su apoyo al Movimiento Sandinista para derrotar la dictadura de Anastasio Somoza en Nicaragua y llamó a reinsertar a Cuba en el sistema interamericano.
Al concluir ese periodo, fue nombrado vicepresidente de la Internacional Socialista (IS), dedicándose con ahinco al trabajo político fuera de Venezuela.
Su imagen fue ensombrecida en 1979, a pocos meses de culminar su primer periodo, cuando se desató un escándalo por la compra con sobreprecio del frigorífico Sierra Nevada y el Congreso intentó sin éxito condenarle administrativamente, siendo entonces senador vitalicio, para facilitar su enjuiciamiento.
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